Terapia individual de adultos

Problemas derivados de la Desregulación Emocional:

Procesos depresivos, estados de apatía y/o amotivacionales

Estados maníacos, con cierta tendencia a la compulsividad, al aceleramiento, al exceso de acción y experimentación emocional.

Problemas de bipolaridad.

Problemas con el control de la ira o en el otro lado, incapacidad para defenderme o enfadarme permitiendo relaciones abusivas y desigualitarias.

Problemas con el miedo del que deriva la ansiedad: fobias, obsesiones y/o compulsiones, ataques de pánico, bloqueos mentales y parálisis comportamentales, incluidas las pérdidas de conocimiento...

Otros problemas posibles

Suelen ser consecuencia o incluso síntomas derivados o relacionados con la desregulación emocional anteriormente mencionada. Es por ello que sea cual sea el motivo de consulta, el tema de la regulación emocional, tiende a estar siempre presente en la terapia.

Problemas sexuales:

aversión al sexo, disfunción eréctil, eyaculación precoz, vaginismo, anorgasmia, eyaculación retardada, falta de deseo sexual, miedo al sexo, dolor en las relaciones sexuales…

Problemas para relacionarse:

falta de habilidades sociales y/o de comunicación, timidez, fobia social, falta de asertividad, dificultad para hacer amigos o mantenerlos…

Problemas laborales:

desempleo, conflictos laborales, acoso laboral (mobbing), Síndrome de Burnout (estar quemado), ansiedad derivada de cambios de empresa o nuevos roles o puestos.

Trastornos de la conducta alimentaria:

Anorexia, bulimia, sobreingesta compulsiva

Trastornos del sueño:

Insomnio, parasomnias.

“lo que ocurre en la vigilia afecta al sueño y lo que ocurre en el sueño afecta a la vigilia”

Enfermedades psicosomáticas:

es importante atender al cuerpo. Hay una relación muy estrecha entre cuerpo y mente. Por eso, muchas veces el motivo de consulta pueden ser síntomas aparentemente sin causa orgánica justificada, tales como:  Colon irritable, Fibromialgia, Dolor crónico, Bruxismo, Cefaleas, Fatiga crónica, Psicooncología, Acúfenos (tínnitus), Soriasis y posiblemente un largo etc.

“El cuerpo grita lo que las emociones callan”

 

 

 

Trauma y estrés postraumático.

El trauma puede aparecer ante la dificultad o incluso incapacidad para poder procesar e integrar las emociones resultantes de vivir determinadas situaciones amenazantes puntuales o por el contrario persistentes en nuestra vida, tales como patrones familiares o sociales desprotectores para la persona en algún grado. Dicho trauma, es la herida emocional de lo que no ha podido ser procesado por el cerebro adecuadamente, pues no se contó en ese momento con las oportunas estrategias de afrontamiento, tanto propias, como del entorno. De esta forma, a veces en el presente, esas experiencias pasadas nos hacen arrastrar vulnerabilidades y heridas que hacen que sigamos sin poder sanarlas y más bien, al contrario, sigamos retraumatizando en mayor medida. Nos vemos inmersos en patrones de comportamiento dañino que no cambiamos, en vínculos insanos para nuestro bienestar, en reacciones desproporcionadas para la situación presente dada…etc.

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